Más de 100 artistas en un libro que homenajea a la historieta independiente contemporánea
Julián Blas Oubiña Castro trabaja en Saavedra
y a la vez es editor del blog Zinerama, mediante el cual junto a Sergio
Schiavinato publicaron Hoy, un libro en formato de lujo que reúne más de 400
páginas con historias autoconclusivas.
El fanzine (contracción de fan o fanático y
magazine o revista) es una forma de edición independiente de la cual se
valieron muchos autores de historieta en las últimas décadas para divulgar su
trabajo. De montajes fotocopiados en los años ochenta a finas creaciones con
herramientas digitales en la actualidad, lo que importa es atravesar esa cuarta
pared y entrar en contacto con los lectores, que las páginas de historieta no
duerman el sueño de los justos en cajoneras o baúles para perderse en el
olvido.
La historia del fanzine de historieta en
Argentina es rica y atraviesa varias etapas. Julián Blas Oubiña Castro y Sergio
Schiavinato administran desde 2013 el blog Zinerama para dar cuenta de ello.
Esta experiencia derivó en exposiciones, charlas e incluso otras publicaciones
como una monografía dentro de Libro de Fanzines (Tren en Movimiento, 2018). El
blog en 2019 incorporó una sección o webzine llamado Hora 4 donde se publicaban
en forma periódica trabajos de autores contemporáneos y emergentes en busca de
cuáles serán los lenguajes gráficos del futuro.
El trabajo de todos estos años decantó en Hoy:
Historieta Argentina Independiente, un libro en formato de lujo con más de 400
páginas dibujadas y guionadas por 103 artistas de distintas generaciones que se
encuentran activos en el presente.
De forma cronológica, hay autores de los años
ochenta y noventa como Salvador Sanz, Javier Rovella (del fanzine Catzole). De
esa época también aparecen Rubén Gauna, Ricardo de Luca, entre otros. Después
de los 2000 se destacaron los trabajos de autoras como Camila Torre Notari,
Daniela Ruggeri o Paula Andrade que mediante fanzines, blogs o incluso
incursionando en sus propios proyectos editoriales lograron publicar libros y
generar un público lector. Hay historietistas que hace poco empezaron a
publicar como Fátima Fuentes, Sil Chibi. Hay experiencias novedosas como el
colectivo Vamos Las Pibas que en el marco de las reivindicaciones vigentes de
los feminismos busca dar visibilidad a las autoras del presente.
Julián Blas Oubiña Castro trabaja en el barrio
de Saavedra en el edificio corporativo de Coca Cola, en el nuevo polo de
oficinas ejecutivas al lado del DOT, a metros de avenida General Paz. “Antes
estábamos en el microcentro, años atrás nos vinimos para acá y es un lugar con
una calma y una belleza enorme. Vengo en tren o colectivo y es un momento de
disfrute caminar por el barrio”.
Fuera de los horarios laborales, se dedica
trabajar sobre la historieta. En diálogo con este medio reflexionó: “Este libro
intenta cubrir todo lo que pasa en el medio actual de la historieta. Hay una
gran diferencia de edades, desde quienes iniciaron en los años ochenta y
todavía están activos y quienes hace pocos años empezaron a publicar sus
trabajos. Hay una diversidad temática, influencias que van desde el cómic
americano, el manga, la animación, la escuela clásica”.
“A los autores les pedimos que nos presentaran
historietas narrativas. Hay una experimentación y cada uno empleó sus matices,
pero está la constante de que en el libro se cuentan historias”.
A la hora de reivindicar el formato fanzine,
expone: “La independencia es calve. Un fanzine puede tener tapa color o formato
de prestigio y seguir siendo un fanzine. Lo que prima es el intercambio, el
lector puede ir a buscar al autor o al editor de forma directa. Esa es una
definición en la cual estamos del lado de la autogestión. Mientras más cerca
estás del producto y de quién lo hace, hablás de más independencia”.
El libro se trabajó varios meses con el ida y
vuelta junto a los autores. Entró a imprenta en marzo, con el objetivo de
presentarlo en la feria Dibujadxs, uno de los eventos más importantes de la
escena independiente, que luego de una década de vida hacía su edición
despedida en abril.
El aislamiento social obligó a suspender
Dibujadxs, pero el libro se imprimió igual. “Ahora que ya salió, vemos que no
fue un mal momento para haber sacado el libro. En medio del aislamiento tuvo
eco su llegada, la gente está interesada en adquirirlo. Los autores y lectores
están difundiéndolo de forma solidaria y eso nos llena de alegría”.
Una epopeya, un trabajo de arqueología
contemporánea, un encuentro de talentos. Hoy es un libro con muchas puertas de
acceso, una cita ineludible para darle orden y disfrutar del vasto mapa de la
historieta local. Una joya que ni la pandemia pudo detener.
https://issuu.com/revistalaunion/docs/la_union_junio_2020?fbclid=IwAR3E5yksyRe9fDm79sNUUS8ORTbDG9eCKQGsr7Lyy7pWiHx6jKip31Lovnc

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