La Maza Teatro: nuevo espacio de artes escénicas en Boedo
Está ubicado en Maza 908, casi Estados Unidos. Hay obras, exposiciones, clases y eventos sociales. “La impronta que está naciendo tiene que ver con la inclusión de todos los mundos y la aceptación de lo que somos”, dicen sus hacedores.
Cumplir un sueño, abrir un espacio para la cultura independiente, llenar salas, compartir momentos de emoción. La historia de La Maza Teatro (Maza 908) puede sintetizarse en estos hitos, pero es mucho más. Inaugurado durante la primavera del año pasado, se consolida como un sitio para escuchar y ver nuevas voces, como un semillero de lenguajes contemporáneos.
Al caminar por la zona de Estados Unidos y Maza resalta al instante la casa de puerta azul. Es la seña distintiva del teatro. Por dentro, luego de avanzar por un pasillo angosto a la izquierda están los ingresos, en forma de puertas antiguas y altas, a la sala principal, con espacio para 40 personas; es amplia, con sillas cómodas, un piso de madera y telones negros para los espectáculos.
Al lado de la puerta de ingreso hay una mesa con volantes y publicidades para que retire el público. En los muros suelen haber exposiciones fotográficas y plásticas, reunidas bajo un eje común. Al fondo está la barra, donde se prioriza la propuesta vegetariana y vegana. Todo está iluminado por focos tenues y guirnaldas navideñas.
Hay una escalera lateral que lleva a la terraza, un amplio espacio sin techos que deja ver el contorno de los edificios linderos. Se vuelve un sitio de exhibición los días de feria y un lugar de charla previo a las funciones teatrales.
En este tiempo se hicieron espectáculos, varietés, ferias, exposiciones de arte. Se desarrollan y se han desarrollado una serie de talleres corporales, entre ellos iniciación actoral y estiramiento. La sala está en alquiler para ensayos teatrales.
Se han presentado distintos artistas. Entre otros: Elvio y Rosita, Festival La Volcánica, ¿A qué jugamos? (obra teatral), unipersonal de Paula Baigorrí de La Zancada, Josefina De Cara, Colectivo Sileni (Bolivia), Jam de Movimiento por El Clú del Jam, Feria Americana La Blanche, cuadernos artesanales BUFÓN.
Fernando Bernstein, uno de los referentes de La Maza, cuenta a este medio: “Este proyecto se inicia con el sueño de una mujer, Estela. Es la dueña de la propiedad, es actriz y siempre quiso tener un teatro. Compró la propiedad cuando yo con mi banda, Cisne Elocuente, necesitábamos un lugar para vivir y ensayar. Tocamos hace cinco años. Ella conoció de esta casa, proyectó este espacio. Alquilamos el lugar durante dos años. Cuando los miembros de la banda deciden dejar de vivir juntos, dijimos con Estela de hacer el teatro. Ella lo proyectó y yo me quedé acá administrándolo y organizando las obras”.
“Es un sueño de toda la vida realizado. El espacio está destinado para crear. Hoy en día los centros culturales y espacios de cultura la tienen muy difícil. Generalmente son lugares alquilados. Uno cuando tiene la posibilidad de tener un espacio propio no tiene tanta urgencia económica, no tiene que hacer cualquier cosa para juntar dinero. Estamos dando el lugar a gente que no tiene tanto lugar en otros espacios. Nos gusta mucho la energía de la juventud que viene ahora, que tiene una deconstrucción muy grande y eso se ve plasmado en espectáculos con perspectiva, inclusión, nuevos lenguajes”, agrega.
“La impronta de La Maza que está naciendo tiene que ver con esto, con la inclusión de todos los mundos y la aceptación de lo que somos, más allá de nuestras caras, raíces y lo que traemos aquí y ahora”, resalta.
“No tenemos una producción propia de eventos o elencos. Recibimos muchas propuestas. Vamos armando con la energía que vienen los nuevos proyectos. Priorizamos esa energía que está hoy en el aire. Creo que necesitamos todo el tiempo que el arte nos modifique; el arte no puede estancarse. Hay algo que está entre perdurar o estancarse, es un límite fino. Es ajustar la tuerca para que no se estanque, que perdure por medio de la transformación”, analiza.
“Va a entusiasmar poner algo en la grilla que tenga ese chip de transformación, esa adrenalina de lo que va a pasar, que lo que pase en escena sea realmente jugado, que se ponga algo en juego; no solo en la sala, sino en las exposiciones, en los muros, en el teatro en sí”, asegura.
“Es un flash ver la puesta en escena, cuando los espectáculos se hacen y la gente llena la sala. Que hoy suceda esto es un montón”, celebra.
Fernando también habla de la relación con otros espacios culturales de Boedo: “Somos hermanitos de La Minga (San Juan y Maza). Nos re abrazaron cuando abrimos. Vinieron a tocar la puerta y presentarse. En el Surco (Boedo 860) también son divinos, buena vibra nos pasaron”.
“Con esos dos centros culturales nos re llevamos. Conocemos también a la gente de Sigue la Polilla (Castro Barros 874), Timbre 4 (Boedo 640), Pan y Arte (Boedo 878). Hay otro llamado Maza Madre a dos cuadras (Maza 1284). Estamos todos en la misma, la idea es trabajar en red para actividades dentro y fuera de los teatros o centros culturales, por ejemplo en cortes callejeros, jornadas culturales durante toda la tarde con artistas y vecinos”. La mayoría de estos espacios mencionados integran la Red Cultura Boedo.
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