Boedo tiene nuevo Bachillerato Popular para terminar el secundario
El Bachillerato Popular Independencia funciona en el Centro
Cultural Gran Sur, en Rondau 3608.
Los integrantes del Centro Cultural Gran Sur, ubicado en
Rondau 3608, informaron que abren el Bachillerato Popular Independencia, con
orientación en géneros, para cursar el ciclo lectivo 2019.
“El bachi comienza a funcionar en casa”, dicen en Gran Sur y
agregan: “Si querés terminar el secundario y sos mayor de 18 años comunícate al
11-5797-7421, o acercate a Rondau 3608 de 19hs a 20.30hs. Las clases
arrancan en abril, y se cursa 4 veces a la semana de 18.45hs a 22hs. Para
inscribirte trae una fotocopia de tu DNI. Te esperamos”.
En la Ciudad de Buenos Aires, un hito fue la apertura en
2004 del Bachillerato Popular en la empresa recuperada IMPA de Almagro. Con los
años, otros Bachis abrieron sus puertas. A través de distintas Resoluciones, el
Gobierno porteño validó su existencia (Resolución 528/2010 y Resolución N°
669-MEGC/08).
Fuentes del Ministerio de Educación e Innovación de la
Ciudad definen en las Resoluciones a los Bachilleratos Populares así: “Son
impulsadas y autogestionadas por organizaciones sociales, asociaciones civiles
sin fines de lucro, fábricas y/o empresas recuperadas, o cooperativas que
adecuen su funcionamiento en base a una propuesta educativa centrada en la
pedagogía de la Educación Popular y que en relación con el nivel secundario se
los ha denominado Bachilleratos Populares de Jóvenes y Adultos”.
Antes, el Bachillerato Popular de Boedo funcionó en
Independencia y General Urquiza, en el límite entre San Cristóbal y Balvanera.
Sus integrantes aseguran: “Somos una organización sin fines de lucro, con base
territorial. No poseemos ningún tipo de financiamiento de parte del Estado ni
de ninguna organización. Sin embargo nuestros títulos se encuentran
abalados por el Ministerio de Educación porteño. El Bachi Independencia es un
bachillerato popular para jóvenes y adultos con perspectiva de género. Nuestro
objetivo es acercarnos a la realidad para a través de la educación
popular, transformarla”.
En un texto coproducido junto al Bachi Patricios de Parque
Patricios en contrahegemoniaweb expusieron: “Desde hace más de 10 años, con más
de 100 experiencias en todo el país, miles de estudiantes, miles de profesores
y cientos de egresados, los movimientos políticos y sociales vienen
construyendo experiencias de educación popular materializadas en bachilleratos
populares, afectivamente apropiados por educandos y educadores como el bachi”.
“Se trata de escuelas para jóvenes y adultos que han sido
excluidos o expulsados del sistema educativo formal. La propuesta es construida
desde el territorio, organizadas de forma autogestiva y asamblearia, basando su
pedagogía en la educación popular. Son una de las apuestas políticas para la
transformación de la educación que se consolidaron en los últimos años,
logrando espacios para una educación crítica, liberadora, democratizante y
encaminadas al cambio social. Si bien el movimiento pedagógico de los bachis
nace en una etapa de crisis (post 2001), al igual que las fábricas recuperadas
no solo se sostuvo, sino que fue creciendo a lo largo del tiempo remarcando que
no es solo una medida paliativa tomada desde el pueblo organizado a través de
sus distintas herramientas, sino una apuesta militante política y pedagógica
que tiene como objetivo desandar los caminos de opresión, especialmente en el
campo de la educación, y transformar la realidad en un proceso colectivo de
deconstrucción permanente”, añaden.
“Comprendemos al sujeto de la educación popular no solo
desde sus educandos sino también desde sus educadores, y a todos ellos, como un
sujeto colectivo, a diferencia de la educación formal en la cual se establece
una clara diferenciación y jerarquización entre los roles de profesor y
estudiante, donde el primero posee los saberes ya construidos y cerrados para
ser depositados en un “vacío” que poseería el segundo. Buscando romper la
unidireccionalidad del poder, la pedagogía de la educación popular democratiza
la palabra -haciéndola circular en igualdad de condiciones a todos sus
integrantes- dando lugar al empoderamiento de la misma mediante una práctica
que (de)construye a los y las sujetos participantes a partir de apropiarnos de
nuestros saberes y experiencias, y la posibilidad no solo de comprender si no
de transformar la realidad que nos circunda. A partir de la recuperación de la
palabra aprendemos a nombrarnos y reflexionarnos, lo que nos permite cuestionar
y dudar de aquellos saberes que se constituyen como verdad absoluta. A través
de la pedagogía de la pregunta apostamos a una educación que tenga en cuenta,
valore e incorpore los saberes populares, aquellas experiencias y saberes
negados a lo largo de la historia, tanto individuales como colectivos”, analizan.
“Desde los bachilleratos populares comprendemos a toda
práctica como hecho pedagógico, sin limitarse solo a las clases de las
diferentes materias donde vamos deconstruyendo y construyendo una nueva
subjetividad sino que, también, es en la forma organizativa de estos espacios,
en tanto asamblearios y autogestivos, lo que permite romper la idea del aula
como único espacio de aprendizaje. Ejemplo de esta concepción son las
experiencias de ferias populares, festivales, bingos solidarios, jornadas de trabajo
voluntario, en las que, en plena articulación con el territorio en el que se
encuentran los bachilleratos populares, se derriban las fronteras entre el
afuera y el adentro, construyendo un nuevo saber basado en el diálogo y la toma
de decisiones colectiva y democrática, que se expresa no sólo en un delimitado
espacio y tiempo áulico. De esta manera, rompiendo con la concepción de la
escuela como ente aislado de su territorio, los bachilleratos populares se
sumergen directamente en la realidad del mismo, para dialogar y transformar(se)
la idea tradicional de institución educativa y de su función social como
formadora de sujetos. Nosotros no nos negamos a habitar la incertidumbre, somos
conscientes de las contradicciones que nos atraviesan, sabemos que toda
escuela, hasta la más revolucionaria, puede reproducir ciertas lógicas
dominantes que cuestionamos; por eso nuestro desafío es construir un lugar vivo
y en cambio permanente, que no genere jerarquías, ni abusos de poder. Y es por
esto que apostamos a la escucha y a la participación respetuosa, nos
involucramos desde el cuerpo, con nuestras prácticas y con nuestras vidas”,
reafirman.
https://issuu.com/nuevociclo/docs/nuevo-ciclo-marzo-2019-web

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