Centro Gallego: Continúa la incertidumbre

El Parlamento de Galicia pide que el Estado argentino intervenga para "preservar y garantizar la atención médica". En diciembre se aprobó la venta a manos de Rivera Salud a través de la Fundación Favaloro, pero a las pocas semanas se suspendió. Una institución trascendente para los gallegos, por las dimensiones de su emigración a nuestro país, y para los argentinos, por el enorme aporte que hicieron para construir nuestra patria.

A sus 111 años de edad, el Centro Gallego de Buenos Aires atraviesa una profunda crisis administrativa que lejos está de resolverse. Los médicos, socios y vecinos juntan firmas en un petitorio para "evitar el cierre, garantizar la reapertura de todos los servicios y que se paguen todas las deudas salariales". "Esto forma parte de la historia del pueblo gallego emigrante. Los que llegaron aquí, a Argentina, no volvieron a marcharse, como sucedió con los que emigraron a Venezuela o a Europa, por ejemplo. Aquí, en el Centro Gallego se construyó una pequeña Galicia y eso no lo podemos perder, forma parte de nosotros. Lo construyeron nuestros padres y abuelos con mucho esfuerzo y trabajo". Ese es el sentir general de los gallegos y descendientes de gallegos que buscan preservar este patrimonio histórico, cultural y sanitario y evitar que caiga en manos ajenas.

Hay afiches en los muros del centro de salud de Balvanera, debates en foros y pasillos. Al cierre de esta edición los trabajadores y socios planeaban movilizarse al Juzgado Civil 54 (Avenida de los Inmigrantes 1950) para "exigir ser recibidos por el juez y presentar nuestro reclamos sobre la situación del Centro Gallego".

Pese a la movilización, la incertidumbre de 900 trabajadores y miles de socios continúa. Y viene de larga data. Más de un lustro atrás, entre malas administraciones y la merma en dinero enviado por la Xunta de Galicia, el centro de salud entró en crisis. En 2015 se inició una intervención, aún vigente, del Gobierno nacional a través del INAES (Ministerio de Desarrollo Social).

El 19 de diciembre los socios y trabajadores de la salud hicieron una asamblea. Por abrumadora mayoría aprobaron que la institución sea vendida. Fue la forma de evitar la quiebra. Rivera Salud (empresa de Valencia, España) iba a pagar U$S 50.000.000 y a invertir otros U$S 100.000.000 en mejoras a través de la Fundación Favaloro. Sin embargo, en enero de este año rompió el contrato.

La asamblea pedía que la empresa otorgara "gratuitamente y a perpetuidad" a la asociación mutual del Centro Gallego las dependencias del Teatro Castelao, la sala de sesiones y el salón de presidencia Ramón Otero Pedrayo y "todas aquellas destinadas a preservar el patrimonio histórico y cultural", como la pinacoteca, la biblioteca y otras obras de arte.

La respuesta del grupo Ribera Salud, envuelto en polémicas por su modelo sanitario público-privado aplicado sobre todo en la Comunitat Valenciana, llegó por carta. En un tono duro y amenazante, Alberto de Rosa, consejero delegado, se dirige al interventor del Centro Gallego para mostrarle su "sorpresa" por el "contenido" de su misiva, donde le explicaba las condiciones expresadas por la asamblea para aceptar el inicio de la venta y que estarían, según dice, "muy alejadas de las conversaciones mantenidas últimamente". La respuesta de la Fundación Favaloro, idéntica y literal, llegó un día después, explicó la corresponsalía gallega de El Diario.

Atentos a todas estas novedades están los miembros del Parlamento de Galicia, quienes a fines de marzo aprobaron una declaración institucional en defensa del Centro Gallego. Allí piden que la Xunta de Galicia y el Gobierno de España intervengan de inmediato para "solucionar definitivamente el gravísimo problema" que padece el centro sanitario de Balvanera.

Desde el Parlamento se solicita voluntad política para "preservar y garantizar la atención médica de calidad" para los socios y la protección del patrimonio artístico, documental, bibliográfico y editorial, entre otros. En el texto de la declaración se destaca la "trascendental importancia" de que se conserve "unido" el patrimonio inmobiliario, artístico y cultural que conforma el Centro Gallego.

En una nota publicada en los canales oficiales del Parlamento, traducida por Crónicas de la Emigración, llaman a "consensuar una solución que impida la demolición y la especulación inmobiliaria de un predio que debe seguir siendo referente de Galicia en Buenos Aires". El inmueble tiene 34.000 metros cuadrados, cuenta con seis pisos y dos sótanos. Hay seis quirófanos, 60 consultorios, más de 500 camas, una biblioteca con 20.000 ejemplares, el Teatro Castelao con 400 butacas, hasta una sala de exposiciones con obras de Luis Seoane y Carlos Maside. Además, hay que sumar placas conmemorativas, bustos y demás patrimonio no sólo gálico, sino también de la Ciudad de Buenos Aires.

"El propio comunicado explica que en la defensa de este importante acervo cultural para los gallegos hay que ser respetuosos con las leyes argentinas, con la colectividad gallega y con las decisiones soberanas de las agrupaciones del Centro Gallego que trabajan duramente en la resolución del conflicto", enfatiza el portal citado. No se descarta que este patrimonio cultural de Balvanera se use como garantía de los acreedores o que pase a manos del Estado nacional.

Además, el comunicado también muestra su respeto a "la tradición mutualista, cultural, solidaria, galleguista y republicana que durante la ´longa noite´ del franquismo supo mantener viva la luz de la palabra, de la razón, de la democracia, de la convivencia y de hermandad con la Tierra Madre". "La simbología del edificio y la función sanitaria, social y cultural del actual Centro Gallego ofrece muchas y muy variadas posibilidades para que la Galicia del siglo XXI siga siendo una de las entidades que conforman la capital porteña", una ciudad que acogió a miles de gallegos y es el símbolo histórico de la galleguidad universal. Es el desafío pendiente.

http://www.sintesiscomuna3.com.ar/amplia-nota.php?id_n=2116

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