Cómo se organizan los inmigrantes para resistir la ola de xenofobia oficial
En el pasaje tranquilo de Pompeya, los chicos juegan a la pelota en plena calle, atrás se ven casas bajas y un edificio enladrillado que bien puede ser una fábrica. La postal de viejo barrio desentona con una señal de tránsito intervenida: en vez de indicar velocidades, muestra a un policía y un militar vigilando a empleadas domésticas y obreros detrás de un cerco de alambre de púa. El stencil es para denunciar que eso no es una fábrica, sino una dependencia judicial que alojará infractores de la Ley 25.871 de Migraciones (sancionada en 2004 para modificar un decreto de Videla), tras un acuerdo de cuatro años entre los Ministerios de Seguridad de Nación y Ciudad y la Dirección Nacional de Migraciones. Será el último sitio argentino que pisen previo “a su expulsión del territorio”. El edificio, un Centro de Servicios Judiciales inaugurado por la Magistratura porteña en 2015, ocupa media cuadra y tiene tres ingresos: mesa de entradas por Beazley 3860, Depósito y Archivo Judicial e...